4 horas de resistencia Autocross Arteixo 2006

El excelente resultado obtenido el año pasado condicionaba en gran medida nuestra participación en esta edición. Queríamos terminar otra vez en el podium o al menos obtener algún premio. En esta ocasión el equipo lo formábamos Héctor Pettinato, su mujer Cristina Vallejo y yo.

Foto de las 4 horas de resistencia de Arteixo

Motor Galicia nº 39 (enero 2007)

Al comprar la revista Crono del mes de noviembre nos llevamos una sorpresa al enteramos que había un cambio en el reglamento y se permitían coches de hasta 3.500 c.c. Con este cambio nuestro objetivo de obtener un buen resultado se complicaba en gran medida y pensamos seriamente en no participar. Además no me parece normal que los cambios en el reglamento se anuncien antes en una revista que en la página web de la Federación.

Posteriormente al publicarse el nuevo reglamento se confirmaron los rumores de que habría 2 categorías (más y menos de 1.600 c.c.) y premios separados para cada una. Por cierto que este año el total de los premios era menor que el año pasado (2.400€ frente a 3.050€). La existencia de dos grupos y tomarnos esta carrera como la ocasión ideal para que Cristina y yo practicáramos en la tierra nos hizo cambiar otra vez de idea.

Toda la semana anterior a la carrera no paró de llover. Tal era el temporal que azotaba Galicia que nadie se creía que el domingo se iba a disputar la carrera. Pero milagrosamente el domingo amaneció despejado y la climatología respetó durante todo el día. Si el domingo hubiese llovido los coches no podrían correr ya que en esta competición es obligado el uso de neumáticos de calle y en el barro sería imposible que traccionasen. La organización se la jugó porque de llegar todos los equipos al circuito por la mañana temprano y anularla en ese momento no habrían parado de recibir quejas.

Organización que en líneas generales estuvo impecable pero que todavía hoy no entiendo el por qué no me dejaron meter mi coche de calle dentro del circuito. Todos los equipos tenían camiones o varios coches. El nuestro sólo la ranchera de Héctor y sin embargo por más veces que lo pedí no me permitieron aparcar dentro. El colmo fue ver como cada hora que pasaban seguían entrando coches y más coches. Detalles tontos como éste te cabrean cuando tú eres el que estás ahí pagando y ves que no te facilitan las cosas.

Nuestra estrategia era sencilla: hacer el mínimo número de cambios pero guardando un margen de seguridad para no llegar al límite de tiempo por cambio (40 minutos). Haciendo cuentas nos salía que cada uno correríamos 2 turnos de 35 minutos y empezando Héctor le quedaría a él un pequeño turno más. La incógnita para esta edición era la del consumo. El año pasado con la mecánica de serie no hizo falta repostar pero esta vez sería imposible. En entrenamientos nos asustamos con la diferencia de consumo pero al final llegó con repostar una sola vez.

Foto de las 4 horas de resistencia de Arteixo

Crono Motor nº 210 (enero 2007)

Para contrarrestar el tiempo que perdíamos repostando había que llevar un ritmo más elevado durante toda la carrera. Pero esto como os podéis imaginar no fue un inconveniente si no una buena noticia. Intenté ir bastante rápido aunque a decir verdad en alguna ocasión fui demasiado optimista al entrar bastante pasado en zonas de baches en las que el coche botaba mucho.

Durante la carrera cometimos varios fallos. El primer fallo fue el no probar el cronómetro que llevábamos dentro del coche para controlar los turnos. Éste se reiniciaba cada 20 minutos! Es la primera vez que veo un cronómetro así y nos va a tocar cuando necesitamos cronometrar 35 minutos. Por este problema Héctor entró antes de tiempo en boxes al no ser consciente del tiempo que llevaba teniendo que volver a pista a completar su turno habiendo perdido en esto al menos una vuelta.

El segundo fallo fue el pensar que podíamos hacer el cambio de pilotos en la zona de repostaje teniendo que venir Héctor corriendo a avisarnos y volver a los boxes para hacer esta operación. Otra valiosa vuelta perdida. El tercer fallo fue un dudoso adelantamiento con bandera amarilla que nos obligó a hacer un stop & go.

Pero lo que realmente nos hizo retrasarnos respeto a la cabeza fue el pinchar una rueda. Con las prisas (no pensábamos que íbamos a correr ese domingo) sólo llevábamos una de repuesto por lo que cuando terminé mi primer turno (en el que había pinchado) fui corriendo hasta el taller a coger más por si acaso volvía a pasarnos lo mismo. Llegué justo para mi segundo turno. No fui el único que no descansó durante toda la carrera; Héctor a parte de pilotar tuvo que reparar el coche del equipo de Jose Luís Torres.

Al final quedamos en 5º puesto a sólo 3 vueltas del podium y a menos vueltas que el año pasado del primer clasificado. La verdad es que en pocas carreras te lo pasas tan bien como en esta. Lástima que los coches se estropeen tanto, en nuestro caso: roto el colector de escape, el de admisión, un taco del motor y una aleta. Por cierto que al romperse el colector de escape todo el humo entraba dentro del coche y en el último turno Héctor casi tiene que abandonar empezando ya a marearse.

Todavía hoy me quedan dos dudas. La primera es ver el Saxo ganador inscrito en la categoría de más de 1.6 litros. Al final se vio que esta categoría no era tan competitiva y habría menos concursantes por lo que sería una astucia (legal pero no ética desde mi punto de vista) inscribirse en ella para tener más posibilidades de obtener un premio. La segunda duda es acerca de una de las normas que impedían a un piloto volver a correr sin haber descansado el doble de su turno. Muchos equipos aprovechaban la entrada del safety car para hacer los cambios por lo que no me queda claro que la organización haya controlado esta regla.