II Master de Campións de Galicia

Buscando el espíritu del antiguo Fórmula Rallye de Santiago de Compostela en el que participaran Carlos Sainz o Capdevila, por segundo año consecutivo la Escudería Compostela celebró el Master de Campións de Galicia. Se trata de una prueba que se desarrolla durante todo un fin de semana en un tramo espectáculo situado en el Recinto Ferial de Amio. Lo particular de esta carrera es que los coches salen a correr simultáneamente de dos en dos por pistas paralelas lo que produce mucha expectación entre el público por ver quién cruza primero la meta. El sábado se desarrolló el ‘Open’ cuya inscripción estaba abierta a cualquier piloto. Se realizaron tres mangas y se sumaron los dos mejores tiempos de cada participante. Los dos primeros de cada categoría se clasificaron para la jornada del domingo, el ‘Master’, en la que se enfrentaron a pilotos de renombre.

Foto del Master de Campións

Trazado del circuito

Especial ganas tenía de participar en esta prueba después de que decidiera no hacerlo en el 2º Certamen Noroeste tras recibir un burofax de la Federación Galega de Automovilismo advirtiéndome de que podría ser sancionado en caso de correr una prueba considerada ilegal. Para mí correr es una afición y no me compensa estar en medio de los problemas de competencias que deberían resolver la justicia deportiva. El día que me canse de ciertas situaciones que se dan en nuestra comunidad volveré a correr fuera de Galicia.

Desde el principio me tomé esta carrera como una fiesta en la que disfrutar y probar el coche sin la presión de un rali. Me presenté a la prueba en condiciones poco óptimas: el toque del Botafumeiro sin arreglar, el coche desalienado y con unos poco apropiados y muy gastados semislicks. Aunque no llovió, durante casi todo el día hubo humedades en una pista ya de por sí muy deslizante. El asfalto del recinto ferial es muy malo y no permite acelerar a fondo a la salida de las curvas con lo que hay que tener tiento y dosificar el acelerador.

En este circuito el Polo se mostró muy noble pero falto de potencia y tracción. Durante las frenadas fuertes, al final de las mismas, empezaba a girar un poco el volante para que el tren trasero se descolgara y ayudara a colocar el coche en la curva; al empezar a acelerar el coche volvía al sitio dócilmente. El principal problema que tuve es que, sobre todo en las primeras mangas con el asfalto frio, en las zonas húmedas el coche no entraba bien en las curvas y a la salida tenía que abrirme mucho buscando tracción. Especialmente en las dos curvas que se cerraban el coche morreaba y era imposible meterlo en el interior. En estos casos era mejor tirar el coche al interior ya al inicio de la curva e ir con cuidado buscando la salida.

En la segunda y tercera manga con el asfalto más seco y ya no tan frio era más fácil inscribir el coche en las curvas y permitía coger más tarde las curvas que se cerraban. Probé a trazar estas curvas jugando con el pie izquierdo o con el freno de mano pero perdía más tiempo al quedarme clavado por no disponer de autoblocante ni potencia suficiente.

Viendo los cronos y después de todas las pruebas que hice tengo la impresión de donde se gana o pierde tiempo es en las rectas y curvas rápidas de coger con fe intentando pasar por las curvas lentas sin perder muchos segundos.

Buen detalle de la organización el de permitir salir a correr al final de la prueba unas vueltas más junto a un acompañante. Aproveché la ocasión para ir con Brais al que llevaba sin ver desde la época de la pista de karts de A Coruña.