X Rali do Cocido

El X Rallye do Cocido era para mi copiloto, mi novia Paula, y para mí nuestro primer rali. Sin practicar nuestro sistema de notas a ritmo de carrera y sin ver nunca un libro y carnet de ruta nos inscribimos en el rali. Ingenuo de mí, pensaba que con tener un buen coche y saber pisar el acelerador llegaba para lograr una posición destacada, sin saber todo lo que nos esperaba por llegar.

Foto del X Rali do Cocido

Foto de Juan Pita (Popi_racing)

Los entrenamientos nos resultaron un poco duros por coincidir nuestro debut con un rali largo, de coeficiente 8. A eso hay que añadirle el mal tiempo que hizo todo el fin de semana y la nueva reglamentación de sólo 3 pasadas por tramo. Aunque si esto último hace que los vecinos de las especiales estén más contentos no tengo nada que objetar por la medida.

El viernes nos dirigimos a Lalín y ya por el camino nos dimos cuenta que el sábado probablemente llovería, la que estaba cayendo no era nada normal. Una vez en Lalín nos dirigimos al lugar de las verificaciones pero había cambiado de sitio. Empezábamos mal, dando vueltas por Lalín. Entiendo la existencia de un tablón oficial, pero no hubiera costado nada avisar a los equipos. Una vez localizado el sitio para verificar fue más fácil de lo que pensaba. Aunque tantos papeles y tantos trámites me agobiaron un poco. Verificamos sin grandes problemas. Toda la organización muy amable y comprensiva.

Foto del X Rali do Cocido

Foto de Pistonazo

Antes de llevar el coche al parque cerrado pasé por un taller a comprar unas escobillas para los limpias. Más valía asegurar que al día siguiente funcionaran bien… Del parque cerrado al hotel nos perdimos y llegamos empapados. Pero una vez en el hotel nos sentimos un equipo importante al ver que íbamos a dormir en el mismo sitio que Senra.

Por la mañana, cuando ya los primeros participantes estaban corriendo el primer tramo, llegamos al parque cerrado. Nos explicaron cómo funcionaba el carnet de control y limpiamos los cristales del coche. Allí estuvimos hablando con otros pilotos y copis; el ambiente es estupendo. Salimos del podium y nos dirigimos hacia la primera asistencia. Allí estaba ya mi mecánico Héctor Pettinato. Revisión de niveles, carburar y corriendo hasta el primer tramo. Justo en la salida estaba un amigo, Rubén, esperando para desearnos suerte. La verdad es que nos hizo mucha ilusión verlo.

Nos dieron la salida y aceleré lo máximo que pude. Un par de curvas, erré un cambio y de repente el pedal del acelerador baja al fondo y el motor baja al ralentí. Me di cuenta enseguida, se había roto el cable del acelerador. Vaya bajón nos dió. Paramos en una cuneta y en cuestión de segundos ya estábamos rodeados de gente dispuesta a echar una mano. Abrí el capó y como un loco empecé a buscar el cable. Entre toda la gente conseguimos hacer unos nudos y que no se soltara de nuevo para por lo menos terminar el tramo. Avisamos a la asistencia que al contarles lo que estaba pasando; hicieron un giro en continua, sin cinturón y hablando por el móvil. Con la de controles que había les pilló un guardia civil, que no sé si será por la huelga de ‘bolis caídos’ pero sólo les metió una multa de 45 euros. Hicimos el tramo sin mover mucho el acelerador. Perdimos más de 20 minutos pero estábamos contentísimos, habíamos logrado superar el problema y ya fuera, mi súper-mecánico arregló lo del cable penalizando sólo 7 minutos en el siguiente control.

Foto del X Rali do Cocido

Foto de Pistonazo

El siguiente tramo lo hicimos neutralizados. Aun yendo lentos, con la de fango y tierra que había, el coche se iba bastante. En el tercer tramo decidimos correr un poco. Ya era mediodía y todavía no habíamos corrido nada. En un momento en que nos perdimos en las notas yo me emocioné demasiado y en una curva en bajada me faltó sitio para frenar. Solté el freno, cogí la curva y en la salida de la curva cuando ya pensaba que iba a controlar el coche nos fuimos contra el arcén. El golpe fue fuerte, pensé que había destrozado el coche. Le dije a Paula: ‘hoy volvemos en grúa’. El coche arrancaba pero estaba atascado. Intenté abrir mi puerta pero estaba bloqueada. Pero corriendo llegaron primero un chico y luego otro que empezaron a empujar el coche como si les fuera la vida en ello. Avisaban a los coches que venían detrás y con mucho esfuerzo nos sacaron de allí. La verdad que la gente es la hostia. Tengo que aprender a dar espectáculo porque el público se lo merece todo. Una vez terminado el tramo (otra vez con las luces de emergencia) me bajé a ver el coche y todavía hoy no entiendo cómo no tiene nada, sólo la defensa un poco rota y la dirección un poco mal.

En el último tramo de la mañana hubo más problemas. Llegamos al control muy justos y en pleno tramo empezó a oler a quemado. Lo acabamos con miedo y cuidando de no forzar la mecánica. En la asistencia nos dimos cuenta que era el cable del embrague que estaba rozando con el palier y estaba a punto de romper. Otra vez nos salvó el rali mi amigo Héctor y aun le dio tiempo para arreglar la defensa.

Foto del X Rali do Cocido

Foto de Prol (rallygalicia.com)

Por la tarde decidimos tomarnos las cosas con más calma. Pero tampoco fue un camino de rosas. En el primero de la tarde se nos cruza un perro. Luego empieza la lluvia, más tarde el diluvio y por último la niebla. Y cuánta gente había, en ocasiones no veías las curvas y girabas por intuición. En las zonas rápidas no arriesgamos y en las lentas intenté divertirme para desquitarme de los todos problemas que habíamos tenido durante el día. En la salida de uno de los tramos estaba David esperando para desearnos suerte. Cuando cruzamos la meta del último tramo no nos lo podíamos creer. Habíamos acabado y ésto nos sabía a victoria. Todo el sacrificio y esfuerzos realizados para lograr correr han valido la pena. También nos hemos dado cuenta que los ralis son mucho más que una carrera, son una aventura.

Desde aquí quiero agradecer toda la ayuda del público y de mi asistencia porque sin ellos no habríamos terminado el rali. También quiero pedir disculpas por si me olvido de los nombres o de las caras porque se conoce a tanta gente que luego ya no sabes quién es quién.