XXV Rali Botafumeiro

Por fin se celebraban las bodas de plata del rali Botafumeiro en las que conté con mi amigo Fernando Vilaro en las labores de navegante. Pato volvía al asiento de la derecha del Polo repitiendo la experiencia de hace ya cinco años cuando fuimos a correr dos ralis a Portugal. Me hacía mucha ilusión volver a correr con él para que comprobara las mejoras en el coche desde que me empeñé en prepararlo en contra de lo que me decía toda la gente.

Foto del Rali Botafumeiro

Otra vez juntos

El rali comenzó ajetreado porque días antes de la carrera, una vez puesto a punto el Polo después del rali de Noia, salí a dar una vuelta para comprobar que todo funcionaba correctamente. Tras varios kilómetros en los que el coche iba perfecto de repente empezó a funcionar a tres cilindros. En principio pensé que se trataba de un problema de encendido pero nada cambió tras sustituir bobina, cables y bujías. Con la rampa de inyección y la centralita originales el coche no rateaba por lo que el jueves anterior al rali empecé a llamar a todos lados y afortunadamente en Casty Romer entendieron la urgencia y enseguida me revisaron los inyectores para decirme que uno tenía el conector roto. Corriendo me dirigí a Yáñez donde el personal de recambios milagrosamente consiguieron un inyector nuevo para el mismo viernes a primera hora.

La carrera empezaba el viernes por la noche con una pasada por los tramos A y B. El tramo A (Escayolas Davimar), muy cercano al polígono del Tambre en Santiago de Compostela, contaba únicamente con 4,5 kilómetros de recorrido aunque incluía zonas interesantes para los espectadores como un cruce con rasante en medio de una recta larga, una de las escasas horquillas del rali o algunas curvas enlazadas con algo de gravilla. En la primera pasada salimos cautos aunque con ritmo para no perder tiempo que lamentáramos al final del rali.

El tramo B (Grupo Fernández) se trataba de un tramo espectáculo que se disputaba en el recinto ferial del Amio al igual que los Máster de Campións de estos últimos años. Durante la tarde del viernes se permitía a los participantes pasar por el recorrido una única vez con el coche de calle para tomar notas. El recorrido de 2,2 kilómetros, aunque diferente, utilizaba la misma zona de las citadas carreras por lo que me sentí muy a gusto. Esto se tradujo en que fue el tramo en el que superamos a más equipos a pesar del que pegamos un salto con un consecuente fuerte golpe en el cubrecárter al calcular mal el paso por unas chapas que se colocaron para superar un bordillo.

Debido a la incertidumbre del tiempo (cada servicio meteorológico hacia predicciones diferentes) decidimos cambiar dos ruedas de seco por dos de mojado en la última asistencia de 20 minutos del viernes previa al parque cerrado para que en la primera de la mañana, de tan sólo 10 minutos, cambiando otras dos, nos diera tiempo y tuviéramos opción de salir con 4 de mojado o con 4 de seco. El sábado nos alegramos al ver que había amanecido seco y que podríamos disfrutar de un Botafumeiro sin lluvia.

La mañana del sábado comenzaba con una primera pasada por los casi 9 kilómetros del tramo C (Compostela Motor) en Rois. La segunda pasada por este tramo se neutralizaba debido al fuerte golpe de Álvaro Muñiz en el precioso Ibiza SC Trophy. A los siguientes equipos se les otorgaba el crono de la pasada anterior lo que nunca me gusta porque lo único que se consigue es que se aumenten las distancias entre los equipos perjudicando la competencia.

Foto del Rali Botafumeiro

Foto de Manuel Lado

En el enlace del tramo C al D en un cruce no indicado en el roadbook con dos alternativas nos encontramos en una de ellas un cartel de carretera cortada en 1,5 km y como todavía nos quedaban 4 km para la siguiente indicación seguimos por la otra opción. Después de varios kilómetros llegamos a una zona de casas estrecha y nos dimos cuenta que no íbamos bien. Volvimos para atrás y cogimos otro desvío y tras varios kilómetros ya desesperados porque irremediablemente íbamos a penalizar regresamos al cruce de carretera cortada. Después de un kilómetro empezamos a ver carteles de la organización señalizando los desvíos que debíamos coger saltándonos así el recorrido del libro de ruta. Por fin llevamos al control horario pero con 10 minutos de retraso lo que se traduce en un minuto y cuarenta segundos de penalización. En el siguiente reagrupamiento escribimos una reclamación porque sinceramente no nos merecíamos esta sanción cuando hay un cambio en el roadbook sin un comunicado previo. Lamentablemente no se tuvo en cuenta nuestra petición y bajamos 3 puestos en la clasificación general final.

El tramo D (Autos Patiño), también conocido como Araño, era el único que se repetía de ediciones anteriores. Con sus más de 14 kilómetros se trata de un tramo muy rápido con peligrosos acantilados y con un asfalto muy rebotón. En esta especial la valentía, sobretodo en la zona de bajada, es determinante más que la diferencia de montura. Durante la primera pasada tuvimos el único susto grande del rali en una izquierda en la que subvirando nos acercamos mucho a un muro aunque soltando gas volvimos a la trazada y nos libramos de un buen golpe. Más que asustarnos, la nobleza de reacciones del coche nos hizo coger más confianza.

Las pasadas por el tramo E (Grupo Caeiro) en Lampai fueron anuladas al parecer por un problema de permisos que fueron denegados en los días anteriores por la policía local del ayuntamiento de Padrón. Es una lástima ya que teniendo todo preparado parece una decisión tomada con el ánimo de hacer daño a la Escudería Compostela.

Por la tarde se disputaban 6 tramos: 2 pasadas por los tramos F y G y una pasada por los tramos A y B. El tramo F (Eulogio Viñal) en Sigüeiro es una especial de 9 kilómetros en la que hay que mantener la concentración al ser bastante rápida y discurrir íntegramente sobre carretera estrecha.

De camino al tramo G (Memorial Manolo Lojo) en Touro empezó a llover y la carretera empezó a empaparse. Afortunadamente cuando llegamos a la salida ya estaba escampando y únicamente cogimos mojados los primeros kilómetros en los que tuvimos algún susto con alguna frenada y algún sobreviraje debido al barro y a unas notas algo optimistas. Cuando llegamos a la horquilla hicimos un trompo al encontrarnos más gravilla de la que esperábamos. En la segunda pasada, todavía con luz a pesar de disputarla casi a las 22 horas, bajamos 9 segundos nuestro anterior crono pero volvimos a trompear en la horquilla al pasarnos de frenada y tener que hacer uso del freno de mano.

La carrera terminaba con una segunda pasada por el tramo espectáculo. Aún tratándose del último tramo no bajamos el ritmo y clavamos el tiempo del día anterior a pesar de darle un golpe a una de las protecciones. Quizá influyera que sabíamos que nos habían venido a ver y no queríamos defraudar.

Después del complicado rali de Noia necesitaba desquitarme y volver a sentirme cómodo dentro del coche. En esto último ha tenido mucho que ver Pato aunque preferiría encontrármelo de rival en más carreras. Analizando los tiempos vuelvo a estar en la media de la clase lo que me anima a seguir mejorando. Quiero terminar dando la enhorabuena a Raúl Medín, acompañador por Néstor Casal, y a Alejandro Sío, acompañado por Patxi, por lograr terminar su primera carrera con muy buenos cromos en el caso de los primeros.