XXX RaliNoia

Un año más salimos al gallego de ralis sin otro objetivo que divertirnos, seguir aprendiendo y mejorar poco a poco nuestro proyecto de coche de carreras a partir de un vehículo de calle nada deportivo. Como de costumbre aprovechamos la pretemporada para realizar una revisión general del Polo en la que se cambió aceite y valvulina, se reparó un palier, se arregló el cárter que perdía aceite, se cambiaron las bases de los asientos para ir más bajos y no rozar con las barras superiores, se modificó la descarga de gases para que no se taponara, se mejoró la instalación de la luz interior y mil y una cosas más que te ayudan a mantenerte entretenido mientras no empiezan las carreras.

Foto del Rali de Noia

En pretemporada los equipos de los coches modestos nos ilusionamos con el proyecto liderado por Mario Fafián para organizar una copa igualada de costes reducidos. Todo su esfuerzo derivó en la cuarta convocatoria de la “Promoción Base” con un reglamento que favorecía claramente a las mecánicas PSA. Pero ni esto ni la ausencia de premios en metálico fue lo que me hizo decidir no correr esta copa si no el hecho de que se planteara competir con unos neumáticos realmente malos. La idea de emplear neumáticos de calle quizá ya no tenga tanto sentido como antaño al existir hoy en día semislicks a precio razonable. De correr con neumáticos de calle por lo menos hacerlo con unos decentes y no con unas ruedas que pueden suponer un serio peligro para la seguridad.

Esta temporada me acompaña a la derecha Elías Reguera. Nos conocíamos hace años del trabajo y era cuestión de tiempo que probáramos a correr juntos. Para Elías ésta será su sexta temporada en la que espero que no se aburra compitiendo en un coche más lento y con unos medios más modestos de lo que está habituado.

Debido a lo apretado del calendario, al cambiar de fecha el rali Botafumeiro que ahora pasa a celebrarse en mayo, descartamos salir en el Cocido y empezar la temporada en el rali de Noia. En este rali ya casi me siento como corriendo en casa gracias a que con la autovía me queda a menos de media hora de distancia.

Preparativos para el Rali de Noia

Pato echándome una mano

Tardamos muy poco tiempo en realizar los reconocimientos, solamente había que anotar 48 kilómetros de tramos y se nota la experiencia de Elías (soy el décimo piloto con el que corre). Únicamente se nos atragantó el tramo D que fue el primero que entrenamos y en el que nos perdimos varias veces. Como novedad en las notas intentamos apuntar las curvas cortas para no frenar mucho y pasar más rápido por ellas.

El día de la carrera las condiciones climáticas anticipaban una jornada complicada. A la llovizna incesante durante todo el día se le unió la niebla que a veces no te permitía ver más allá de 50 metros. A esto hay que sumarle lo sucio que estaban los tramos con cantidades exageradas de barro en casi todas las curvas.

Los tramos de la mañana eran muy técnicos y con muchos cambios de ritmo. En la primera pasada del tramo A salí muy desconcentrado e incluso tratando mal la caja de cambios. Sin embargo el crono no fue muy malo ya que dejamos a 20 coches atrás. Nunca me deja de sorprender cómo es tan habitual encontrarse coches accidentados en las primeras curvas, en este caso dos. En el tramo B los equipos se confiaron más y sólo en la primera pasada ya había nueve abandonos dentro del tramo. Afortunadamente se parchearon las zonas rotas que habíamos apuntado en los reconocimientos pero en este tramo tuvimos el primer susto del día al salirnos a una cuneta en un desvío en subida.

Foto del Rali de Noia

Los dos Polos de la carrera verificando

Los tramos de la tarde seguían la misma tónica que los de la mañana en cuanto a suciedades aunque al menos en el tramo D se podía correr un poco. En el tramo C volvimos a tener otra excursión a la cuneta afortunadamente sin consecuencia alguna. Es curioso que en todas las segundas pasadas hiciéramos peores cronos yendo más concentrados y sin cometer tantos errores, supongo que debido a que los tramos se encontrasen en peores condiciones, mucho más sucios.

Detrás nuestra salía el 106 de Lorenzo – Outón que nos alcanzaba a la mitad de cada tramo. Visto el tremendo ritmo que llevaban decidimos no perjudicarles y estar atentos en cada pasada a su llegada para dejarles pasar, eso sí, a costa de perder nosotros un montón de segundos en cada tramo.

En cuanto a la organización de la carrera la escudería Berberecho lo hizo realmente bien consiguiendo sacar adelante un rali tan complicado sin ninguna neutralización. Las escuderías no dejan nunca de innovar y en esta ocasión la empresa Ausavil de los hermanos Villar montaron antes del parque cerrado una carpa para lavar los coches al más puro estilo del campeonato del mundo. Lo único negativo a destacar de la organización es la lejanía del parque cerrado situado en Boiro y el descontrol de los equipos grandes al montar sus carpas dejando únicamente libre un mínimo carril de entrada y salida.

Limpieza después del rali
El domingo después de la carrera comienza el post-rali. Lo primero que hago siempre es lavar el Polo, quitarle las ruedas, ponerlo sobre cuatro caballetes y empezar a confeccionar la lista de todo lo que hay que hacerle para tenerlo a punto para la siguiente carrera. Después toca descargar las ruedas y herramientas del coche de asistencia para dejarlo listo para ir a trabajar al día siguiente con él.

Después de tantas carreras disputadas ésta ha sido una de las más duras que he corrido. Al final me quedó una sensación agridulce entre haber conseguido terminar el recorrido, encontrarme a gusto con Elías, que me dio una gran confianza por su tranquilidad y ausencia de errores, y llevar el coche entero al parque cerrado y haber disfrutado tan poco y no haber sido capaz de pilotar mejor para superar unas condiciones tan adversas.