XXXIV Rallye San Froilán

Semanas antes de la carrera estaba convencido de que por fin nos iba a salir un buen rali. En cuanto al coche la centralita ya funcionaba a la perfección al haberle cambiado los inyectores por otros de mayor caudal. Además los entrenos nos los tomamos más en serio e hicimos 3 pasadas en vez de las 2 habituales. Aunque es más cansado las notas quedan mucho mejor. Llegaba a Lugo con la sensación de tranquilidad que da llevar todo listo y revisado. Incluso dio tiempo a montar el reposapiés y portalibretas tantas veces solicitados por Patxi.

Foto del Rali San Froilán

Momentos antes de empezar el tramo espectáculo

El recorrido de esta 34ª edición del Rallye San Froilán era idéntico al del año pasado. El viernes por la tarde empezaba la carrera con una especial urbana en el desértico polígono de As Gándaras. Este tramo se entrenaba el mismo viernes a pie o en bicicleta. Era curioso ver que en algunos equipos el piloto lo recorría en bici y mediante un manos libres dictaba las notas al copiloto. Después de las últimas buenas experiencias en tramos espectáculo en éste tocó fallar. En una horquilla muy estrecha el freno de mano no sirvió para nada ya que el asfalto agarraba mucho y para colmo de males se me caló el coche. Perdimos un montón de segundos que empañarían un poco el buen resultado final de esta carrera.

El tramo se disputaba en orden inverso de dorsales por lo que después de correr aun nos dio tiempo a ver a los últimos coches. Entre amigos empezamos a vacilarnos. Yo estaba bastante enfadado por haber cometido un error tan tonto y terminé discutiendo con Patxi. En el fondo nos vino bien desahogarnos y recordar quiénes somos y dónde estamos. Para nosotros es sólo una afición, pero nos gusta tanto que muchas veces nos olvidamos que sólo lo hacemos por diversión y que no podemos amargarnos porque el coche falle, porque cometamos un fallo, porque nos ganen, por las decisiones de una federación…

Foto del Rali San Froilán

Foto de María Bouza

El sofocante calor del viernes fue un anticipo de lo que nos esperaba sufrir el sábado: crema solar, hidratarse a menudo y buscar todo el tiempo zonas de sombra fueron las claves para aguantar un día tan largo.

Por la mañana se corrían los tramos de o Corgo y a Mota en los que ya tuvimos muy buenas sensaciones. De hecho al consultar los tiempos y ver que estábamos haciendo los mismos cronos que Pato e Iria me preocupé por si estaban teniendo algún tipo de problema con el coche.

Por la tarde, el primer tramo era Mosteiro, un tramo lento y técnico. Este tramo se me atragantó y cometí el segundo error del rali al comerme una curva al pasarme de frenada y encima calarse de nuevo el coche. Después de este tramo apareció la lluvia en forma de tormenta de verano. Hacía tanto calor que en cuanto paraba un poco de llover el asfalto se secaba rápidamente viéndose como niebla evaporarse las humedades.

Foto del Rali San Froilán

Foto de Helga Antón

El último tramo de la tarde era Outeiro de Rei. Ya entrenando nos encantó pero corriéndolo nos divertimos un montón siendo sin duda de lo mejor del rali. Esta especial empezaba con zonas húmedas y luego se pasaba a una zona más seca. En medio del tramo Patxi se dio cuenta de que el final transcurría por la misma zona de la salida con lo que estaría de nuevo mojado lo que nos sirvió para adaptar nuestro ritmo.

El último susto de la carrera lo tuvimos en el enlace hacia la segunda pasada por el tramo de Mosteiro. Ya de noche llevábamos detrás un coche de policía que se acercaba cada vez más y llevaba las luces puestas. Llegamos a pensar que nos estaba siguiendo a nosotros y nos echamos a una cuneta. Falsa alarma.

Fue una carrera curiosa porque lo que menos me gusta es correr tramos muy rápidos y tramos por la noche al no tener parrilla de faros y sin embargo esos dos tipos de tramos fueron los que mejor nos salieron.

Foto del Rali San Froilán

Foto de Helga Antón

En esta carrera hicimos la asistencia con los equipos de Pato, Mario Fafián y Piñeiro. Da gusto vivir las carreras entre amigos y más cuando todos fuimos capaces de llegar al parque cerrado final.

Lo más positivo es que el coche cada vez va mejor y que fuimos capaces de mantener la concentración toda la carrera para ajustar nuestro ritmo cuando empezó a llover o cuando se hizo de noche. Nos divertimos todo el día con el pique con Pato e Iria (AX GTI) y un Ford Fiesta xr2; ganamos unos tramos, perdimos otros, pero lo importante es que ya empezamos a echarles carreras a nuestros rivales directos.