XXXV Rallye San Froilán

En este rali salía otra vez con Patxi como copiloto ya que por motivos laborales le era imposible hacerlo a Iria. Compaginar vida laboral con carreras es difícil cuando no tienes un trabajo en el que te den flexibilidad. Además los tramos espectáculo los viernes a la tarde obligan a realizar las verificaciones por la mañana complicando aún más las cosas.

Foto del rali de Lugo

Foto de Nady Millet


Como novedad mecánica llevaba una nueva estabilizadora delantera de 22 mm en vez de la de 18 mm que usaba habitualmente. Desde aquí quiero agradecer la ayuda que me brindaron Rubén y Alberto para montarla. Con esta nueva estabilizadora más gruesa busco que el Polo no incline tanto la carrocería que es uno de los principales problemas que venía padeciendo desde las primeras carreras.

Sorprendió a todos el gran éxito de participación con 134 autorizados a tomar la salida. Aun con tantos participantes fuimos capaces de verificar de los primeros y así nos dio tiempo a relajarnos dando un paseo por el bonito casco histórico de Lugo.

Por la tarde del viernes se disputó el tramo espectáculo en el polígono de As Gándaras con idéntico trazado que el año anterior. En esta ocasión ya no intenté tirar del freno de mano en el famoso ángulo de izquierdas; pasamos abriéndonos mucho y en primera. Bajamos en más de 7 segundos el tiempo respecto al año pasado y me gustó bastante el equilibrio conseguido en el coche con las nuevas estabilizadoras.

El sábado se disputaban cuatro tramos a doble pasada con la clásica estructura de dos tramos en cada sección: Vilalba y Muras por la mañana y Mosteiro y Outeiro de Rei por la tarde. Los tramos estaban muy alejados entre sí teniendo que hacer enlaces muy largos; exactamente recorrimos 337 km de enlaces. Menos mal que el Polo es un mechero pero no quiero ni imaginar lo que gastaron los coches punteros en dar estos paseos.

En la primera pasada por Vilalba (12,0 km) salimos tranquilos al ser el primer tramo de verdad del rali. Pero en el siguiente tramo, Muras (10, 7km) ya empezaron a salir los tiempos y siendo el segundo coche menos potente dejamos a 22 equipos por detrás. En la segunda pasada por Vilalba fuimos más fuerte que nunca, bajamos nuestro crono anterior en 33 segundos y por primera vez hicimos un scrath de clase. Con estos tiempos vimos que nuestro rival directo era el equipo David Painceiras – David Montero y que teníamos posibilidades de quedar segundos de clase y así optar a un premio en metálico. En el último tramo de la sección matinal, la segunda pasada por Muras, bajamos sólo segundo y medio respecto a la primera pasada pero aumentamos nuestra ventaja en 7 sobre el 106 XSI de los dos David.

Foto del rali de Lugo

Foto de Melchor López

Al final de la mañana íbamos segundos de clase con una amplia ventaja sobre el tercero, casi 2 minutos y medio, y con 24 coches por detrás en la clasificación general. Pero en las carreras nada es seguro y nos esperaba una tarde estresante.

No nos gustó que pasaran cuatro horas y media entre la última pasada de la mañana y la primera de la tarde ya que de haber habido menos parón hubiéramos podido correr algún tramo más con luz. Además en el parque de trabajo del mediodía se permitió que el público paseara por el recinto sin ningún tipo de control. De hecho, cuando volvimos de la comida, nos encontramos el Polo con los limpias desmontados. No entiendo que se exija una licencia de mecánico a los miembros de la asistencia y luego se permita un acceso libre al parque.

Los tramos de la segunda sección estaban todavía más rotos que los de la mañana por lo que no me sorprendió haber roto los dos amortiguadores traseros. Menos mal que no hizo mal tiempo porque si no hubiera sido muy peligroso. Sinceramente no le veo sentido a tramos revienta coches de este tipo; quita un poco las ganas de correr porque vas sufriendo por el coche. Hay que ser conscientes de que se trata de un campeonato de ralis de asfalto y a veces parece que estamos corriendo un rali de tierra.

Por la tarde salimos a hacer la primera pasada por el tramo de Mosteiro (12,5 km) con la idea de conservar nuestra ventaja ya que el primer puesto de clase era inalcanzable para nosotros. Este tramo era igual que el del año pasado pero con una nueva parte final. Al ser un tramo lento no es idóneo para nuestro coche pero al menos esta vez no cometimos errores como en la edición anterior. En la primera pasada por Outeiro de Rei (11,5 km) ya notamos que el tren trasero hacía muchos extraños y aflojamos el ritmo. Perdimos en más de 40 segundos la ventaja sobre Pain y me empecé a poner nervioso.

Esperando para entrar en el reagrupamiento previo al parque de trabajo escuchamos como el jefe de parque comentaba con sus compañeros que se debería prohibir correr a todas las chatarras del final del pelotón. No entiendo como un jefe de parque puede ser tan ignorante y no me corté en hacerle llegar mi opinión al respecto.

Foto del rali de Lugo

Foto de Jose Antonio González

En el parque de trabajo se confirmó que teníamos los amortiguadores traseros rotos. Entendimos por qué a la mañana se había cruzado ya varias veces el coche. Lo único que podíamos hacer es bajar presión en las ruedas traseras y tratar de tener cuidado frenando antes de girar en las curvas.

En la segunda pasada por Mosteiro perdimos casi un minuto sobre la primera pero sólo 9 segundos sobre Pain. Quedaba por aguantar un solo tramo. En el último tramo volvimos a perder un montón de tiempo, más de un minuto, pero gracias a los tiempos en directo por Internet sabíamos que teníamos margen y estaba asegurado el segundo puesto.

Pero aun nos quedaba un susto más antes de terminar la carrera. En el parque de trabajo previo al parque cerrado vimos que había un montón de aceite por el vano motor. Gracias a Oscar Pico descubrimos que el tubo de la descarga de gases se había doblado y vertido aceite por un exceso de presión.

Al final cumplimos nuestro objetivo y terminamos segundos de clase. Llevábamos tiempo buscando un buen resultado que nos ayude a seguir adelante y dar sentido a tanto esfuerzo.