XXXVIII Rallye San Froilán

El San Froilán es un rali duro. Después de terminarlo, de vuelta a casa, siempre me digo lo mismo, el año que viene no vuelvo a correrlo. Se me hace pesado por lo lejos que me queda, por lo irracional de sus horarios y por sus enlaces tan largos. Con una estructura de dos tramos a doble pasada en cada sección no entiendo la necesidad de realizar asistencias que llegan incluso a las dos horas de duración. Además la primera asistencia de la mañana, en la que probablemente haya que cambiar ruedas, es de sólo 10 minutos; totalmente absurdo. Pero lo es todavía más meter el coche a la 1 de la mañana en el parque cerrado cuando de haber programado asistencias más cortas hubiéramos terminado mucho más temprano. Ante esta situación, pensando en que no todos los equipos podemos permitirnos pagar otra noche de hotel y perder el domingo, decidí sacar el coche del parque cerrado a la 1:30 de la mañana por lo que fuimos excluidos al no haberse publicado todavía los resultados oficiales.

Foto del Rali San Froilán

7 años después volvía a sentarse Hugo Conde en el asiento de la derecha en el que debutó como copiloto. Me hacía mucha ilusión correr otra vez con él y sobretodo terminar un rali a su lado ya que en su primera carrera nos había dejado tirado el Polo por un problema eléctrico.

Las predicciones meteorológicas no fueron nada claras a lo largo de toda la jornada. Así que ante la duda siempre decidimos montar ruedas de mojado. Así salimos a los primeros dos tramos de la mañana sin otra intención que coger ritmo e ir acoplándonos piloto y copiloto después de tanto tiempo. Pasamos por los tramos con mucho cuidado pero sin sustos y sin complicaciones. En el reagrupamiento previo al parque de trabajo se armó un lio enorme con las colas y fuimos varios equipos los que penalizamos; al final la organización eliminó la penalización por lo injusto de la situación. En el segundo bucle seguimos con ruedas de mojado y nos equivocamos, estaba para seco. Nos dedicamos a rodar y seguir cogiendo ritmo cada vez sintiéndome más cómodo con Hugo.

Foto del Rali San Froilán

Por la tarde tocaban los tramos más lejanos pero al menos ya no llovía y todavía no había empezado a anochecer. Llegamos al tramo de Láncara con la ilusión de que ahora sí íbamos a correr de verdad y nos lo encontramos neutralizado. Nos dirigimos para el tramo de Pol y nos lo encontramos paralizado. Tanto tuvimos que esperar que cuando salimos ya había anochecido y no llevábamos puesta la parrilla de faros. Otra vez tocó pasar por el tramo sin arriesgar.

En el último bucle ya preparados con la parrilla disfrutamos en Láncara, aunque llevándonos un susto al encontrar un perro en medio del tramo, pero cuando llegábamos al tramo de Pol empezó a diluviar. Tras los primeros metros ya nos dimos cuenta que con ruedas de seco las frenadas se alargaban muchísimo y había que tener mucho cuidado en las curvas y en los cambios de apoyo. Además la nueva parrilla de leds ilumina muy bien pero refleja en la lluvia y tuvimos que levantar mucho.

Foto del Rali San Froilán

De todos modos terminé muy contento de haber acabado un rali tan duro y me encontré muy a gusto con Hugo a la derecha. Ya llegarán ralis en los que se pueda disfrutar y correr más sin tener que soportar unos enlaces y horarios tan ilógicos.