IX Rali da Ulloa

Hacía tiempo que quería correr el rali comarca da Ulloa pero por unos u otros motivos he tenido que esperar hasta esta novena edición. El equipo de Luís Vilariño junto a la Escudería Lalín-Deza organizó la última cita del gallego de ralis con un formato atípico pero interesante. Dos únicos tramos a triple pasada pero que en total sumaban 99,900 km cronometrados. Al hacerse únicamente 3 secciones la carrera se terminó a una hora razonable y se evitaron recorrer kilómetros adicionales de enlace.

Foto del rali da Ulloa

La carrera estuvo marcada por las bajas temperaturas que hicieron que sobre todo el tramo de Palas – Monterroso estuviera muy delicado. Salimos del primer parque de asistencia con ruedas de mojado atrás y mixtas delante. Esta combinación no funcionó bien y sufrimos tanto en las frenadas como en las curvas del tramo A. La primera pasada por el tramo B, Melide – Palas, se neutralizó. Fue una pena porque es el tramo que más nos gustó y significaba dejar de correr 16 kilómetros.

Para las segundas pasadas intentamos bajar la presión de los neumáticos pero aun así los semislicks Toyo R888 seguían sin responder en el tramo A. En el B, mucho más limpio, el coche se comportó mucho mejor e hicimos un buen tiempo. Está claro que el Polo está reglado para tramos secos con buen grip. Cuando nos encontramos estas circunstancias les ganamos a nuestros rivales directos pero en cuanto el tramo se humedece, se ensucia o baja la temperatura no somos competitivos.

Foto del rali da Ulloa

En las últimas pasadas ya decidimos salir con mojado en los dos ejes y el agarre mejoró bastante. En la pretemporada toca buscar nuevas ruedas que nos permitan disfrutar en carreras complicadas como la Ulloa. Quedamos bastante contentos de este rali que tiene la ventaja de que al disputarse en el centro de Galicia queda relativamente cerca para todos los participantes. La única pega fue la falta de personal el viernes en el parque cerrado o en las verificaciones técnicas aunque esto ya depende de que los aficionados se animen a echar una mano a las escuderías organizadoras.

Nuestro único deseo deportivo para el año 2017 es que la federación no nos sorprenda con nuevos impuestos revolucionarios, subidas de precios o absurdas normas.