Rally Rías Baixas

2019: 53º edición

2018: 52º edición

Tras el pronto abandono en Coruña, afrontaba con muchas ganas la oportunidad de correr en el campeonato autonómico uno de los mejores ralis del todo el panorama nacional. En esta carrera se estrenaba Hugo Conde como piloto a los mandos de un Opel Corsa por lo que a partir de ahora me acompañará David Peña en las labores de copiloto. Desde el primer momento nos hemos entendido muy bien compartiendo los dos la seriedad que requiere un deporte de riesgo como los rallys.

Foto del Rali Rías Baixas

Antes de cada rali es necesario planificar bien la carrera por lo que tocó estudiar a fondo tanto el reglamento como los complementos. Me llamó la atención la gran cantidad de kilómetros de enlace (475 km de recorrido para 98 km contra el crono) y la asistencia de 2 horas y media al mediodía. Estas dos circunstancias eran las principales responsables de que la hora de llegada al parque cerrado final del último participante estuviera planificada para la 1:20 de la madrugada del domingo. Es importante resaltar lo de «planificada» porque en los ralis siempre suelen haber imprevistos y es casi imposible cumplir los horarios. Además hay que tener en cuenta que el viernes por la mañana se llevaban a cabo las verificaciones y ya se corría un tramo por la tarde. Sinceramente me parece un despropósito y una falta de empatía con los equipos de la cola del rally. Y a todo esto debemos añadirle las declaraciones del presidente de la federación comentando la posibilidad de que en el año 2019 puedan participar 175 equipos en cada rallye y lo inoportuno de planificar un parque de asistencia «itinerante» que obligaba a mover la asistencia. En fin, lo más lógico hubiera sido no inscribirse en esta carrera pero era una oportunidad única de que los equipos modestos pudiésemos disputar un «Rías».

Foto del Rali Rías Baixas

El viernes de camino al primer tramo notamos que fallaba el cable del embrague. La ceremonia de salida en el centro de Vigo no le vino nada bien al Polo ya que circular por en medio de una ciudad con tanto tráfico obligó a usar mucho el cambio. Llegamos al tramo de Gondomar ya casi sin poder meter marchas y descentrados por un enlace muy justo. Tocó «pasar» por el tramo y llegar a la asistencia para intentar arreglar el problema. David González, que compite con un Polo GTI, nos dejó un cable de repuesto y gracias a él fuimos capaces de solucionar la avería y salir el sábado a correr. Me vino muy bien tener al lado a David Peña porque cuando yo ya estaba a punto de dar la carrera por acabada el tiró del equipo.

Foto del Rali Rías Baixas

A la mañana siguiente la alegría duró poco ya que el cable volvió a fallar y empezaron las neutralizaciones que marcarían toda la jornada. El cable, que no era específico para nuestro coche, lo adaptamos «inventando» un suplemento que funcionó para los tramos de la tarde. Dos tramos, Salceda y Porriño-Gondomar, en los que por fin pudimos disfrutar un poco.

Foto del Rali Rías Baixas

Pero por unas causas u otras disputamos únicamente 4 tramos cronometrados de los 9 que estaban previstos. Como es comprensible, los equipos estábamos bastante indignados y fuimos a dirección de carrera a informarnos de qué había pasado. Marisa Arias, secretaria de la Escudería Rías Baixas, acusó a los equipos de que éramos nosotros los que no habíamos querido correr. En nuestro caso concreto únicamente hicimos lo que nos indicaron los comisarios o el jefe de cada tramo. Siempre hay equipos que les benefician las neutralizaciones y a otros a los que no. Creo que desde dirección de carrera se deberían tomar las decisiones de forma imparcial y el equipo que no quiera correr, bien porque tenga las ruedas frías o cualquier otro motivo, entregue el carnet de ruta y se vaya para casa.