Rally Rías Baixas

El Rallye Rías Baixas es la prueba con más ediciones de cuantas se disputan en Galicia. Después del parón de los años 2016 y 2017 la carrera dejó de ser puntuable para el Campeonato de España de Rallys de Asfalto y se incorporó al Campeonato Gallego de Ralis.

Foto del Rallye Rías Baixas

Foto de DoadeRacing

2019: 53º edición

La edición 2019 del Rías comenzaba con dos pasadas por un tramo espectáculo en el monte de O Castro en Vigo. Los equipos sólo podíamos entrenarlo a pie por lo que a priori desconocíamos el grip que podría tener el asfalto. Como el enlace hasta esta súper especial se realizaba por las calles de Vigo decidimos montar ruedas de mojado atrás para intentar mejorar el agarre. Aunque en este tipo de tramos hay poco que ganar y mucho que perder, tengo que reconocer que me hace ilusión correr en sitios tan emblemáticos y salimos con muchas ganas. Apuramos mucho en la zona de tierra, rozamos con algunas barreras, pasamos por encima de bordillos… pero logramos quedar en el puesto 100 de 150 equipos; sorprendente para nuestra humilde montura.

El sábado se disputaban tres tramos a triple pasada: Monte Alba, Gondomar-Porriño y Salceda. No llovió en ningún momento lo que unido a unas temperaturas no muy elevadas permitió correr con tranquilidad sin el estrés vivido por ejemplo el anterior rali de Noia. La única dificultad fue la suciedad que se iba acumulando y que obligaba a cortar casi todas las curvas. Sección a sección fuimos mejorando los tiempos lo que nos permitió quedar delante de 20 coches al final del rallye. Ya estamos luchando con coches teóricamente muy superiores por lo que tenemos que estar muy concentrados en hacer unas buenas notas y no cometer errores.

Foto del Rallye Rías Baixas

Foto de Juan Pita

El nuevo formato de tres tramos a tres pasadas nos pareció ideal para evitar aglomeraciones y ahorrar enlaces lo que unido a tiempos razonables en los parques de trabajo hizo del 53º Rías Baixas una carrera muy llevadera. La escudería organizó una prueba perfecta corrigiendo y evitando los fallos de la edición anterior. Vuelvo a reconciliarme con el que ahora es mi nuevo rally de casa.

2018: 52º edición

Tras el pronto abandono en Coruña, afrontaba con muchas ganas la oportunidad de correr en el campeonato autonómico uno de los mejores ralis del todo el panorama nacional. En esta carrera se estrenaba Hugo Conde como piloto a los mandos de un Opel Corsa por lo que a partir de ahora me acompañará David Peña en las labores de copiloto. Desde el primer momento nos hemos entendido muy bien compartiendo los dos la seriedad que requiere un deporte de riesgo como los rallys.

Foto del Rali Rías Baixas

Antes de cada rali es necesario planificar bien la carrera por lo que tocó estudiar a fondo tanto el reglamento como los complementos. Me llamó la atención la gran cantidad de kilómetros de enlace (475 km de recorrido para 98 km contra el crono) y la asistencia de 2 horas y media al mediodía. Estas dos circunstancias eran las principales responsables de que la hora de llegada al parque cerrado final del último participante estuviera planificada para la 1:20 de la madrugada del domingo. Es importante resaltar lo de «planificada» porque en los ralis siempre suelen haber imprevistos y es casi imposible cumplir los horarios. Además hay que tener en cuenta que el viernes por la mañana se llevaban a cabo las verificaciones y ya se corría un tramo por la tarde. Sinceramente me parece un despropósito y una falta de empatía con los equipos de la cola del rally. Y a todo esto debemos añadirle las declaraciones del presidente de la federación comentando la posibilidad de que en el año 2019 puedan participar 175 equipos en cada rallye y lo inoportuno de planificar un parque de asistencia «itinerante» que obligaba a mover la asistencia. En fin, lo más lógico hubiera sido no inscribirse en esta carrera pero era una oportunidad única de que los equipos modestos pudiésemos disputar un «Rías».

Foto del Rali Rías Baixas

El viernes de camino al primer tramo notamos que fallaba el cable del embrague. La ceremonia de salida en el centro de Vigo no le vino nada bien al Polo ya que circular por en medio de una ciudad con tanto tráfico obligó a usar mucho el cambio. Llegamos al tramo de Gondomar ya casi sin poder meter marchas y descentrados por un enlace muy justo. Tocó «pasar» por el tramo y llegar a la asistencia para intentar arreglar el problema. David González, que compite con un Polo GTI, nos dejó un cable de repuesto y gracias a él fuimos capaces de solucionar la avería y salir el sábado a correr. Me vino muy bien tener al lado a David Peña porque cuando yo ya estaba a punto de dar la carrera por acabada el tiró del equipo.

Foto del Rali Rías Baixas

A la mañana siguiente la alegría duró poco ya que el cable volvió a fallar y empezaron las neutralizaciones que marcarían toda la jornada. El cable, que no era específico para nuestro coche, lo adaptamos «inventando» un suplemento que funcionó para los tramos de la tarde. Dos tramos, Salceda y Porriño-Gondomar, en los que por fin pudimos disfrutar un poco.

Foto del Rali Rías Baixas

Pero por unas causas u otras disputamos únicamente 4 tramos cronometrados de los 9 que estaban previstos. Como es comprensible, los equipos estábamos bastante indignados y fuimos a dirección de carrera a informarnos de qué había pasado. Marisa Arias, secretaria de la Escudería Rías Baixas, acusó a los equipos de que éramos nosotros los que no habíamos querido correr. En nuestro caso concreto únicamente hicimos lo que nos indicaron los comisarios o el jefe de cada tramo. Siempre hay equipos que les benefician las neutralizaciones y a otros a los que no. Creo que desde dirección de carrera se deberían tomar las decisiones de forma imparcial y el equipo que no quiera correr, bien porque tenga las ruedas frías o cualquier otro motivo, entregue el carnet de ruta y se vaya para casa.