36 Rallye San Froilán

El trigésimo sexto rali San Froilán significaba para mí la carrera oficial número cincuenta. Aunque puedan parecer ya muchas carreras todavía me considero un novato al que le falta mucho por aprender. Tampoco creo que este número redondo deba ser un punto de inflexión en el que replantear objetivos deportivos ya que mi planteamiento amateur de las carreras es el que me permite disfrutar al máximo de las mismas sin ningún tipo de presión.

Foto del Rali San Froilán

La configuración del rali con verificaciones el viernes por la mañana, reconocimiento del tramo espectáculo por la tarde y su disputa por la noche junto a dos secciones, una matinal y otra vespertina, a lo largo de todo el sábado hacen de esta carrera la más larga en horas del campeonato. A esto hay que sumarle unos extensos períodos de tiempo de inactividad entre secciones, unos enlaces exageradamente largos de 337 kilómetros y un parque de trabajo a desmano para completar las razones que me harán sopesar mucho volver a correr el Sanfro en próximas temporadas.

Las especiales de esta edición eran básicamente las mismas que las de la edición 2013: unos tramos rápidos pero bastante sucios en los que me encuentro bastante cómodo y en los que no se nota tanto la inferioridad de montura.

La contienda empezaba con la ya clásica súper especial del Polígono de As Gándaras de tan solo 2,7 km contra el crono. El recorrido era el mismo que el del año pasado pero con menos chicanes aunque más cerradas. De hecho en la primera de ellas me sorprendió lo juntas que estaban las barreras y casi me las como. Afortunadamente solventé la situación aprovechando todo el espacio disponible sin dejar de acelerar por lo que no perdimos casi tiempo y evitamos la penalización de diez segundos por tocar un obstáculo. También pudo haber influido el enlace tan corto desde el parque cerrado que impide que las ruedas cojan temperatura aun saliendo con la presión más baja de lo habitual para mitigar este inconveniente. Respecto al año pasado bajamos nuestro crono en casi quince segundos lo que demuestra que las evoluciones del Polo van por el camino correcto y yo empiezo a no perder tanto tiempo en los cruces y paellas. Se nota que nos gustan este tipo de tramos ya que con nuestra modesta mecánica fuimos capaces de superar a otros 25 equipos.

El sábado empezaba el día con la cronometrada de Vilalba de 11 km que es perfecto para empezar a coger ritmo ya que es un tramo rápido pero no especialmente técnico ni con grandes dificultades que te hagan perder mucho tiempo si sales dormido. Nos encontramos tan a gusto que se nos hizo cortísimo. En la siguiente especial, Muras, empezamos a perder algo de tiempo ya que este tramo no se adapta tan bien a nuestro coche. Además al principio del tramo vimos el fuerte accidente de Iago en su Suzuki Swift GTI pero nos tranquilizó ver a Patxi indicándonos que estaban bien. De todos modos no puedes evitar desconcentrarte y preocuparte el resto del tramo. En la parte final en subida intenté hacer pie izquierdo para no perder vueltas pero pronto se puso muy duro el pedal de freno lo que indicaba que sufríamos fadding de las pastillas de freno.

En la segunda pasada por Vilalba notamos el tramo con mucha más gravilla suelta durante todo el recorrido por lo que empeoramos en unos segundos nuestro anterior crono. En cambio en la segunda pasada por Muras sí bajamos nuestro anterior tiempo en más de 11 segundos ya que al ser un tramo más técnico ayuda mucho contar con la experiencia de la pasada anterior. Llegamos al reagrupamiento del mediodía situados en la mitad de la clasificación de nuestra clase pero preocupados porque habituales rivales nuestros como Mourelos con su Suzuki Swift o Iago Álvarez con su Fiat Cinquecento se encontraban por delante en la clasificación general.

Foto del Rali San Froilán

Foto de Jennii Vázquez

En la asistencia del mediodía preocupados por las posibilidades de lluvia empezamos a buscar en Internet las predicciones meteorológicas de los ayuntamientos por los que pasaban los tramos. Los profesionales del tiempo anunciaban lluvias intermitentes o puntuales pero no nos quedaba claro si nos íbamos a encontrar simples humedades o el asfalto bastante mojado. Mirando al cielo se veía nubes de tormenta junto a cielos despejados. Los aficionados en los tramos avisaban que cuando llovía no llegaba a empapar la carretera. Iba a ser una cuestión de lotería acertar con las ruedas aunque todos los equipos a los que preguntábamos nos decían que iban a montar seco. Teníamos que hacer algo diferente porque los tramos de la tarde eran similares en velocidad y suciedades y queríamos remontar algunos puestos. Decidimos arriesgamos y salimos con mojado.

El primer tramo de la tarde era Mosteiro de 12,0 kilómetros y nos lo encontramos completamente seco. Las Fedima en seco no agarran tan bien como las Toyo por lo que sufrimos un poco al encontrarse además el asfalto lleno de gravilla. De hecho en una de las primeras frenadas nos marcamos un recto al estar acostumbrado al tacto de las Toyo. Seguía sin llover por lo que me alegré de encontrarme la especial de Outeiro de Rei neutralizado. Aunque realmente era algo malo porque la segunda pasada la íbamos a disputar por la noche por lo que sería más conveniente pasar por él con luz para comprobar que las notas estaban correctas y ver cómo se había ensuciado el tramo y no encontrarnos grandes sorpresas.

Volvimos a la asistencia algo contrariados por el error de nuestra montura pero decidimos no cambiar. Era nuestra apuesta y teníamos que mantenernos firmes por lo que volvimos a salir al último bucle con ruedas de mojado. Llegando a la segunda pasada por Mosteiro empezaron a caer unas pocas gotas. Según se acercaba nuestra hora de salida estas gotas se fueron convirtiendo en lluvia y la lluvia en la tormenta que llevaba amenazando todo el día. Salimos al tramo y alucinamos con la cantidad de agua que se había juntado en tan poco tiempo. En esta ocasión las Fedima se comportaron a las mil maravillas y llegamos a adelantar a dos coches en el tramo. Viendo los tiempos nos dimos cuenta que debimos ser de los pocos equipos que acertaron con los neumáticos y al igual que en el tramo espectáculo logramos el segundo mejor tiempo de la clase. Personalmente prefiero equivocarme montando mojado y que no llueva ya que en este caso sólo puedo llegar a destrozar unas ruedas y perder un poco de tiempo mientras que en el caso contrario me arriesgo a darle un golpe al coche. El último tramo, ya sin lluvia, nos lo tomamos con calma ya que no llevábamos muy bien regladas las luces pero con el suficiente ritmo para mantener lo ganado en el anterior.

Terminamos el rali muy contentos por haberlo completado sin incidentes a un buen ritmo y conseguir acabar en la mejor posición posible sin arriesgar más de lo aconsejable cuando no nos estamos jugando nada. Quiero destacar que Elías no cometió ni un solo fallo en toda la carrera, simplemente impresionante. También aprovecho para agradecer aquí la ayuda de Patxi para movernos por Lugo ya que sin su servicio de taxi no nos hubiera sido posible correr esta carrera.