XXIX RaliNoia

Me gusta que las fechas de las carreras del autonómico de ralis se suelan mantener año tras año porque en vez de pensar en meses o estaciones mido el tiempo por el siguiente rali que se va a disputar. Para mí, la carrera de Lalín supone el comienzo de la temporada pero no me ha dado tiempo a tener todo listo para disputar el Cocido. De todos modos el rali de Noia también es una carrera muy especial al tratarse de la segunda más antigua del actual campeonato. En esta edición la escudería Berberecho quiso rendir homenaje al piloto recientemente fallecido Dani Castro. Su C2 estaba presente en el parque cerrado y me hizo recordar su fuerza de voluntad para disputar el último Botafumeiro.

Foto del rali de Noia

Foto de Fran Arias

De la escudería organizadora también quiero destacar su página web muy cuidada y con secciones específicas para cada colectivo: participantes, prensa y público, actualización periódica de la lista provisional de inscritos, una curiosa sección de carteles de las ediciones anteriores, etc., y todo bajo un acertado diseño racing.

Este año las labores de copiloto corren a cargo de Iria Fernández, hermana del conocido piloto Isaac Fernández y novia de mi amigo Fernando Vilaro (Pato) que ya me acompañara también en tres ralis durante el 2010 y el 2011. Patxi y yo hemos preferido dejar de correr juntos para no estropear nuestra amistad ya que tenemos formas diferentes de pilotar y entender las carreras. Los ralis que hemos disputado le han servido para perder el miedo y ahora busca nuevas experiencias. En esta carrera salió de copiloto de Iván Otal pero no pudieron terminar.

Otro año más la gente sigue preguntándome por qué no llevo publicidad y es sencillamente porque en estos tiempos de crisis es prácticamente imposible conseguirla. Pero aunque el coche no lleve publicidad sí que podía hacerle una decoración, pintándolo o con vinilo, pero no va a ser así hasta que lo “termine” de preparar. He partido de un Polo 1.4 16v 75cv y la idea original es tener el chasis del Polo GTI (frenos y estabilizadoras más grandes), el motor de la versión 100cv y mejoras en la suspensión, caja de cambios, admisión y escape. Todavía me quedan piezas por montar pero espero ir acercándome al objetivo a lo largo del año.

Foto del rali de Noia

Foto de Fran Arias

Durante los entrenos noté los meses de parón y las primeras notas que cogimos en el tramo de Montemuiño eran un poco desastre. Se agradece que la escudería facilitara a los participantes las indicaciones necesarias para deshacer los tramos. Un problema de los entrenos es la velocidad a la que se debe circular y que casi nadie cumple. Por un lado hay que tener en cuenta que los tramos están abiertos al tráfico, por ejemplo, el tramo de Sampaio pasaba por la carretera que lleva a la presa del Tambre a la que suelen ir muchas familias a pasear los fines de semana. Pero también es cierto que a poca velocidad es difícil intuir los botes, curvas que se cierran o la dificultad de los rasantes como nos pasó con el del tramo de Cerquides. Quizá lo mejor para todos sería cortar la carretera al tráfico los días de reconocimiento.

Tras sufrir el invierno más lluvioso de los últimos años por fin parecía que llegaba la primavera y la carrera se disputó con buen tiempo. Lástima que las semanas previas no paró de llover por lo que me animé a comprar ruedas nuevas de mojado sin darme cuenta que las de seco estaban ya en las últimas. Está claro que para preparar bien un rali se necesita tiempo para no llevarte sorpresas como ésta.

La mañana del rali comenzaba con el tramo de Sampaio que estaba muy roto y seguía con el tramo de Montemuiño. Por la tarde se corrían los tramos de Cerquides y de Cures en Boiro. La verdad es que aunque los enlaces resultaron un poco largos considero que fue positivo al conseguir así distribuir al público entre los dos tramos. Lo que sí no cambia al salir en los últimos puestos es el encontrarte a la gente caminando por el tramo. Otro acierto, a pesar de los errores en las indicaciones del roadbook, fue poner el parque cerrado del mediodía en Portomarín para evitar los atascos típicos del centro de Noia.

Foto del rali de Noia

La segunda pasada por Montemuiño se anuló por causa de un accidente y al resto de participantes se les otorgó el crono de la primera pasada. Esta medida no me gusta nada porque duplica las diferencias entre los equipos lo cual resulta negativo para la competición. Como las neutralizaciones suelen producirse en puestos alejados a nuestro dorsal prefiero la decisión que se toma en las primeras pasadas en las que se les otorgan a todos los participantes el mismo crono lo que viene a ser lo mismo que no recorrer el tramo; aunque entiendo que esto también perjudica a los primeros que no pueden recorrer el tramo si el tiempo otorgado es peor que el que podrían realizar de haberlo disputado.

Otra circunstancia distinta se produjo en la primera pasada por el tramo de Cerquides ya que debido al accidente de Tino Iglesias el paso de los participantes se interrumpió durante cuarenta minutos. Al llegar a las inmediaciones del tramo había una larga cola de participantes que bloqueaba el acceso al control horario. En esta situación Iria tuvo claro que tenía que correr hasta el control para no penalizar como sí hicieron otros participantes que se quedaron desconcertados sin saber bien qué hacer.

En las segundas pasadas de la tarde no pudimos bajar los tiempos como sí hicimos por la mañana por 2 problemas tontos que tuvimos. El primero fue que la rueda de repuesto se soltó y por el ruido que hacía pensé que llevaba un amortiguador suelto por lo que fui con mucho cuidado pero poco centrado y tras una serie de notas que me cantó Iria le dije “me perdí” (normalmente el que se pierde es el copiloto) lo que le provocó un ataque de risa hasta terminar el tramo lo que me desconcentró más todavía.

Así terminamos un rali sin sustos pero sin tampoco correr mucho pero que nos sirvió para empezar a compenetrarnos Iria y yo de cara al resto de la temporada.