XXXIV Rallye do Lacón

La XXXII edición del rali do Lacón se celebró en 1998, la XXXIII en el 2001 y este año la escudería Bangauto Competición recuperó la carrera con más historia del actual campeonato gallego. Y debe ser por las ganas que tenía todo el mundo de correr en los alrededores de O Carballiño que la lista de inscritos fue impresionante. Más de 120 coches incluyendo un WRC, 2 S1600, 2 Kit Car 2 litros, 2 M3, etc.

Foto del XXXIV Rallye do Lacón

Foto de Juan Pita

En el mundial de ralis los equipos oficiales tienen meteorólogos trabajando exclusivamente para ellos que ayudan a los pilotos a elegir los neumáticos en cada sección de la carrera. En el regional nos conformamos con mirar las predicciones locales del tiempo y simplemente por curiosidad para saber cómo se va a disputar la carrera o como mucho para ver si compensa comprar alguna rueda más que pueda hacer falta. Pero yo no sé que pasa que casi nunca se ponen de acuerdo los telediarios, los periódicos, internet, etc. O más bien se ponen de acuerdo entre ellos para hacer predicciones diferentes y así tener todos ellos alguna oportunidad de acertar. En estas últimas carreras la predicción del Instituto Nacional de Meteorología (www.inm.es/web/galicia.htm) ha sido la más acertada, de hecho para esta carrera daban 100% de probabilidades de lluvia y durante todo el día.

Pues durante todo el día no paró de llover o al menos no más de 20 minutos seguidos. Aunque parezca lo contrario a los participantes esto es a los que menos les afecta. Montamos ruedas de mojado y a correr con cuidado. La peor parte se la llevan las asistencias que se pasan el día trabajando bajo la lluvia, las miles de personas que van a ver la carrera ya por no hablar de los fotógrafos y cámaras. Habría que ver la cantidad de gente que iría a ver por ejemplo un Celta – Dépor si tuviera que estar viéndolo de pié mojándose en una cuneta.

Con 4 GoodYear F1 (dos de ellas nuevecitas) nos dirigimos al primer tramo (Razamonde – San Cibrán). La primera parte de este tramo es muy ancha y rápida; luego se va estrechando con curvas cada vez más lentas. Ya nos habían avisado que los tramos estaban en muy malas condiciones pero no nos esperábamos algo así: tierra, barro, piedras, lluvia, charcos, casi todas las cunetas destrozadas, etc. Y estas condiciones no eran las mejores para cortar tanto las cunetas y lo pagamos con un pinchazo; nuestro primer pinchazo en carrera desde que hemos empezado a correr. Lo que sí me quedó claro es que si pinchas es por cortar de más no por mala suerte. Aun encima la rueda pinchada era una de las nuevas. Terminamos el tramo como pudimos (perdiendo muchísimo tiempo) y cambiamos la rueda después del control stop.

El segundo tramo (Parada – Maside) lo hicimos sin cortar nada. No podíamos pinchar otra vez ya que sólo llevamos una rueda de repuesto y la asistencia la teníamos en el parque de trabajo. Si pinchábamos nos quedábamos fuera y tal como estaba el tramo mejor pasar por él con cuidado. Habrá que cambiar el enganche de la rueda de repuesto para poder llevar 2. Yo sabía que algunos equipos las llevan y ahora entiendo el por qué.

Foto del XXXIV Rallye do Lacón

Foto de Juan Pita

Como la rueda de repuesto era una Hydragrip y no me gusta llevar ruedas diferentes en un mismo eje decidimos probar en la segunda sección las Yokohama de seco/mixto para ver cuánto de ‘mixto’ eran. De camino a la segunda pasada por Razamonde flipamos al pasar por los charcos de la carretera, el coche hacía aquaplaning como cuando llevas unas ruedas totalmente gastadas. Ya en el tramo, en mojado se comportaban bastante bien, pero en el barro no agarraban nada. Hasta que en la segunda pasada por Parada – Maside a la salida de una curva se nos fue todo de atrás y de milagro no nos salimos. Terminamos el tramo con más precaución, ya llevábamos una mañana bastante movida.

El primer tramo de la tarde era Parada de Labiote. Me encanta la parte final rota en subida. Lo que no me gustó tanto fue lo desconcentrado que salí, pensando más en que había amigos viéndonos que en escuchar las notas. Me sorprendió lo rápido del estrecho tramo de Cabanelas, sinceramente en los entrenamientos me parecía más lento. La última sección la hicimos ya con parrilla de faros aunque la segunda pasada por Parada de Labiote se neutralizó por el accidente de Bamarti. En la segunda pasada por Cabanelas en medio de una curva de repente vimos las luces de un coche y nos llevamos un buen susto pensando que podía estar atravesado algún participante en medio de la carretera. Luego nos comentó Noé que había sido un coche en la cuneta que se lo ocurrió encender las luces justo cuando pasábamos nosotros. El público tiene que tener cuidado porque puede provocar un trompo o una salida al despistar a los equipos ya que de noche se ven las cosas muy distintas y vas pendiente de todo detalle.

Con la limitación de los reconocimientos en los últimos años el ser capaz de tomar unas buenas notas con sólo 3 pasadas se ha convertido en un aspecto muy importante de un equipo de ralis. Igual de importante que ser un buen ‘volantista’, tener un coche bien revisado, una buena asistencia, etc. El suplir la carencia de hacer unas buenas notas con pocas pasadas por entrenamientos ilegales a largo plazo tiene efectos muy negativos para los equipos. Todos vemos los mediocres resultados en algunos buenos pilotos locales cuando van a correr un rali fuera de casa o en pilotos que dan el salto al nacional. Equipos que cuando corren en casa llevan al copiloto casi de mero acompañante. Todo esto viene a cuenta de las falicidades que se dio en esta carrera por parte de la organización para entrenar más de la cuenta. Aunque la intención fuera ser ‘enrollados’ con los participantes les están causando un perjuicio futuro (ya dejando de lado las molestias a los vecinos).

De todos modos quiero felicitar a los organizadores y a las escuderías que colaboraron por ser capaces de volver a realizar una edición más del Lacón y esperamos que a partir de ahora se celebre anualmente.