XXVII Rallye Cidade de Narón

Rali Botafumeiro (23 y 24 de mayo), Rallye Rías Baixas (30 y 31 de mayo), Rallye Cidade de Narón (6 y 7 de junio), Rallye Ourense (13 y 14 de junio). La falta de comunicación entre escuderías y federaciones ha dado lugar a este esperpento de calendario que nos afecta a todos. A los espectadores porque se pasan meses sin carreras, de pronto tienen cuatro seguidas y es muy difícil poder ir a verlas todas. A los equipos participantes ya que cualquier problema mecánico en el coche podría hacer peligrar la participación en la siguiente carrera aparte del gasto concentrado y de que un rali no se prepara con una o dos semanas de antelación. Y a los organizadores porque ven afectada su lista de inscritos como ha pasado con esta edición del rali de Narón.

Foto del Rali de Narón

Juntos los dos coches con los que he corrido en ralis


La escudería Siroco apostaba en este año por las nuevas tecnologías ofreciendo en su web los mapas de los tramos en Google Earth, una aplicación con todo tipo de información para dispositivos Android, vídeos con cámaras onboard de las especiales, una completa guía de acceso a los tramos en formato PDF… Pero lo que más nos llamo la atención por su gran utilidad fueron las coordenadas GPS de todas las viñetas del roadbook. Entrenando también se agradece mucho que todos los cruces estén marcados con pintura en la carretera.

El rali seguía el esquema clásico de cuatro tramos a doble pasada. Por la mañana se disputaban el tramo A de 10,84 km en Cerdido y el tramo B de 16,29 km en Vilaboa, y por la tarde el tramo C de 10,33 km en Os Casás y el tramo D de 16,32 km en Ferreira.

Cerdido es un tramo ideal para empezar un rali al tratarse de una especial de velocidad media donde abundan las curvas de grado cuatro. Pero este tipo de curvas es el talón de Aquiles del Polo ya que por la relación del cambio sale bajo de vueltas y le cuesta coger revoluciones. Esto se vio reflejado en los tiempos al compararlos, por ejemplo, con los del tramo de Vilaboa en el que superamos a muchos más equipos.

Al igual que en el rali Botafumeiro las predicciones de lluvia no eran nada claras por lo que, al no ver llover con claridad, salimos a la segunda sección con unos semislicks Toyo ya con poco dibujo. En Cerdido bajamos un poco el crono anterior pese a encontrarse el tramo más sucio pero justo en la salida de Vilaboa empezó a llover. Nos dieron la salida y cada vez se hacía más intensa la lluvia. Había momentos en los que casi no se veía la carretera. Poco a poco nos fuimos haciendo a las condiciones aunque sufríamos bloqueando en muchas frenadas y deslizando en las curvas. Los más de 16 kilómetros se nos hicieron larguísimos pero he de reconocer que fue el tramo donde más nos divertimos.

Escarmentados y ante la predicción de lluvia decidimos montar las ruedas de mojado para la tercera sección. Ya en el enlace nos dimos cuenta de que nos habíamos vuelto a equivocar. Las Fedima F/T tienen mucha deriva pero sin embargo mantuvieron un buen agarre en las curvas húmedas donde dudo que hubieran aguantado igual las Toyo R888. Cuando llegamos al tramo D nos informaron de que se había anulado por causas ajenas a la carrera. Más de 3 horas y un montón de kilómetros para correr únicamente 10 kilómetros cronometrados. Cosas de los ralis.

Foto del Rali de Narón

En la segunda pasada por el tramo C, ya con premio económico asegurado, no dejamos de correr y rebajamos 10 segundos nuestro anterior tiempo. Al final del tramo empezamos a notar fallos de amplificación y distorsiones en los interfonos. Aunque el enlace al tramo D era corto, dado que estas centralitas dejan de funcionar de repente, decidimos parar a cambiar la pila. En la salida del tramo D nos avisaron los comisarios de que el tramo estaba destrozado especialmente en los últimos kilómetros a causa de los camiones que van a recoger leña. Iniciamos el tramo bastante tranquilos pero pronto empezamos a tener pequeños sustos, lo que nos indicaban que tampoco podíamos ir mucho más rápido. Pasamos parados por el salto de Recemel pero compensamos con lo fuerte que fuimos por el famoso cruce de los bares. En la parte final vas sufriendo por el coche, las piedras no dejaban de chocar contra los bajos, aunque ya sólo pensábamos en no cometer ningún error y acabar la carrera.

Desolador aspecto el que mostraba el final del parque cerrado al terminar el rali. Tanto abandono entre los coches pequeños hizo que ganásemos la clase como únicos clasificados. No es agradable subirse a un podium en estas circunstancias pero me lo tomaré como un premio a la constancia. Esta misma constancia es la que hace posible que a estas alturas de la temporada esté situado en el puesto 17 de clasificación general de pilotos del campeonato gallego de ralis.

En lo deportivo destacar que cada vez estoy más a gusto con Elías en el asiento de la derecha, esto me hace tener mayor confianza en las curvas rápidas. Ahora toca descansar y hacer balance para decidir qué correr en lo que resta de temporada.